12.1.09

Pasiones y Virtudes

Estoy empezando a descubrir al cantautor Ismael Serrano, poeta de la música y cuentacuentos, siempre buscando nuevas miradas, siempre confiando en el amor, para seguir creyendo en nosotros mismos. Siempre he creído que la música nos mantiene despiertos, atentos a la realidad que nos rodea, nos reconforta, nos puede cambiar el estado de ánimo y hasta la vida. Nos hace conocedores de unas pocas certezas, la de sabernos acompañados en nuestras búsquedas, preguntas, dudas, amores y desarmores. Y los cuentos, desde luego, también contribuyen a ello, como éste que relata Ismael Serrano, Pasiones y Virtudes...



"Antes de que este planeta estuviese habitado por hombres y mujeres vivieron en él durante cientos y cientos de años Pasiones y Virtudes, que se aburrían de lo lindo con el transcurrir de los siglos. Así que cada día trataban de inventar un juego nuevo con el que se hiciese más llevadera la larga, larga, larga existencia.

Solía ser la Imaginación la que proponía los juegos, y un día propuso jugar al escondite. A todas les pareció bien, estaban entusiasmadas con la idea. Pero claro, el problema era quién contaría. La primera en levantar la mano fue la Locura:
- Yo cuento.
- Bueno esta bien, pues a contar. Vuelve la cara contra ese árbol y comienza la cuenta hasta cien mientras el resto nos escondemos.


La Locura se dio la vuelta y empezó una cuenta imposible.
- 1, 7, 2, 55, 88, 13,...
Y una a una se fueron escondiendo todas las Pasiones y Virtudes. Cada cual iba buscando el lugar más apropiado, aquel en el que pensaba que la Locura no la encontraría. Y al rato ya estaban escondidas todas excepto una, que tardaba en encontrar el lugar apropiado. Esa era el Amor. Y es que tú y yo sabemos que el amor suele ser bastante indeciso, y vaga de una lado a otro sin saber bien dónde meterse.

La Locura seguía con su cuenta.
- 55, 6, 99, 100. ¡Voy!
Y se dio la vuelta. El Amor, apurado, se metió de un salto en el primer lugar que encontró: un matorral de zarzas. Y quedó agazapado con la esperanza de que no lo encontraran.

A quien primero se encontró la Locura fue a la Pereza, que había quedado tumbada. ¡Por la pereza! A la Imaginación la localizó entre las nubes. A la M
entira la vio allí, pero como era mentira estaba allí. Y así, una a una, fueron apareciendo todas. Al rato faltaba solamente una por encontrar. Aquella era el Amor. Y es que tú y yo sabemos que encontrar al amor es bastante difícil.

El juego ya empezaba a hacerse pesado, de modo que la locura empezó a impacientarse:
- ¡Amor sal ya, que se hace tarde!
Pero, como ya hemos dicho antes, el amor es muy indeciso. Y uno no sólo tarda en encontrarlo, sino que a veces cuesta demasiado sacarlo a la luz. Así que el Amor, asustado, no salía.

La Envidia que suele preocuparse bastante más de los problemas de los demás que de sí misma, se acercó al oído de la Locura y le dijo:
- El Amor esta oculto entre esas zarzas.
Muy enfadada, la Locura se dirigió hacia las zarzas y empezó a gritar:
- Amor sal ya, se nos hace tarde y estoy empezando a cansarme.
Trató de meter la mano entre las zarzas para sacar al Amor por las solapas, con la mala fortuna de que se pinchó con una espina. Y es que tú y yo sabemos que, en ocasiones, hacer salir al amor es doloroso. Así que agarró una vara que había junto a las zarzas, la introdujo en el matorral y empezó a agitarla entre las ramas.

De repente sonó un grito. De entre las ramas de las zarzas salió el Amor con las cuencas de los ojos ensangrentadas. La Locura, al agitar la vara entre las zarzas, le había sacado los ojos al Amor dejándolo ciego para siempre.

Todas callaron, mirando al amor con las cuencas vacías, sin saber qué decir. Y quizás aquella fue la única ocasión en la que la Locura habló con un poco de cordura.
- No os preocupéis, desde ahora yo seré sus ojos.

Y es por eso que, desde entonces, queridos amigos, el AMOR es ciego y la LOCURA son sus ojos..."


Love and the Maiden, 1877 (John Roddam Spencer-Stanhope)

Gracias por dedicarme el cuento, y por creer también que al amor lo pintan ciego y con alas. Ciego para no ver los obstáculos y con alas para salvarlos.

Feliz año a todos!