25.12.09

Moments

Un hermoso experimento visual sobre lo qué significa un momento y lo efímera que es la vida, instantes cotidianos, fugaces... muchas veces inadvertidos pero que reflejan mucho de nosotros y que por su inmediatez pensamos que carecen de valor pero que, de algún modo, llenan nuestro tiempo. Creo que ser conscientes de ello nos hace más felices. Una auténtica celebración de la vida. La conmovedora belleza de las pequeñas cosas.

Os deseo a todos los mejores momentos para el 2010... para siempre...

23.9.09

Christian, el león


Sin duda una de las historias reales más conmovedoras y esperanzadoras que conozco, donde la amistad, la libertad y el amor incondicional son los absolutos protagonistas. A mí personalmente me reconcilia con el mundo...

Es un maravilloso ejemplo de lealtad, agradecimiento y cariño animal hacia los seres humanos. Quienes convivimos con animales lo sabemos, yo no podría vivir sin ellos. La infinita capacidad de amar de éstos sobrepasa con creces la capacidad de nuestro raciocinio.







En este link tenéis la historia completa, y en éste también.

2.8.09

Entre Cielo y Tierra

Vente conmigo a dar un paseo... dame la mano y volemos...



En los momentos fugaces en que soy consciente de lo pequeños que somos frente a la belleza infinita de la naturaleza... de la grandiosidad que nos rodea, como ahora mismo, cuando estoy escribiendo estas líneas, me doy cuenta de lo poco que necesito para ser feliz de verdad y de que nada es demasiado importante. Deseo que perdure esta esperanza, que no me abandone... aún sabiendo que desaparecerá en un instante...

21.2.09

El Temerario


Éste es el primer cuadro que recuerdo, y al que le tengo más cariño, crecí viéndolo diariamente, cada vez que bajaba las escaleras ahí estaba, El Temerario remolcado a dique seco (The Fighting Temeraire, 1839), de William Turner, el pintor de la luz.

El óleo representa el destino final del HMS Temeraire, un gran buque de guerra de 98 cañones botado en 1798, y que lideró la Batalla de Trafalgar, símbolo del poder del ejército inglés y que navega rumbo a su fin, una escena que el pintor vio con sus propios ojos en 1838, el momento en el que es remolcado por un barquito de vapor desde la desembocadura del Támesis hasta el desguazadero.

Es sin duda una obra crepuscular, fascinantemente romántica y repleta de significado. Bajo la superficie se encuentra una nostálgica reflexión sobre el fin del imperio inglés, de como los días de gloria ya han pasado y el que fuera el mayor símbolo del poder de su ejército realiza su último viaje: los astilleros de la flota, donde será desarmado. Es el ocaso del sol, a una hora punta, el fin del imperio, y quizá también una reflexión del artista sobre su propia vejez.

Y para acompañarlo, no se me ocurre nada mejor que la “Música Acuática” (Water Music), compuesta por Händel para un paseo que el Rey Jorge I de Inglaterra dio en 1717 en una barcaza sobre el Támesis desde Whitehall hasta Chelsea, acompañado de su séquito y de los cincuenta músicos que tocaron esta partitura durante todo el trayecto. Una obra clásica habitada por silencios y sonidos, música que intenta acercarse a ese murmullo acuático que entona el agua en movimiento, ritmos lentos que se enredan y entrelazan a sí mismos.

13.2.09

Cinema Paradiso

Éste es el emotivo y nostálgico final de la conmovedora Cinema Paradiso, un sincero homenaje a la historia del cine, la amistad, el amor, el paso del tiempo, la muerte y el recuerdo. En definitiva un maravilloso canto a la vida, y un regalo para los oídos.

Lo que para mí resume toda la película de forma increíble es cuando Noiret le dice a Totó adolescente: “hagas lo que hagas ámalo, como amabas la cabina del Paradiso”.

"En un beso sabrás todo lo que he callado" (Pablo Neruda)

5.2.09

Desde los afectos



¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?
Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo,
Que nadie establece normas salvo la vida,
Que la vida sin ciertas normas pierde forma,
Que la forma no se pierde con abrirnos,
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente,
Que no está prohibido amar,
Que también se puede odiar,
Que el odio y el amor son afectos
Que la agresión porque sí hiere mucho,
Que las heridas se cierran,
Que las puertas no deben cerrarse,
Que la mayor puerta es el afecto,
Que los afectos nos definen,
Que definirse no es remar contra la corriente,
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo más se dibuja,
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio,
Que negar palabras implica abrir distancias,
Que encontrarse es muy hermoso,
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida,
Que la vida parte del sexo,
Que el "por qué" de los niños tiene un porqué,
Que querer saber de alguien no es sólo curiosidad,
Que querer saber todo de todos es curiosidad malsana,
Que nunca está de más agradecer,
Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo,
Que nadie quiere estar solo,
Que para no estar solo hay que dar,
Que para dar debimos recibir antes,
Que para que nos den hay que saber también cómo pedir,
Que saber pedir no es regalarse,
Que regalarse es, en definitiva, no quererse,
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos,
Que para que alguien "sea" hay que ayudarlo,
Que ayudar es poder alentar y apoyar,
Que adular no es ayudar,
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara,
Que las cosas cara a cara son honestas,
Que nadie es honesto porque no roba,
Que el que roba no es ladrón por placer,
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo,
Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte,
Que se puede estar muerto en vida,
Que se siente con el cuerpo y la mente,
Que con los oídos se escucha,
Que cuesta ser sensible y no herirse,
Que herirse no es desangrarse,
Que para no ser heridos levantamos muros,
Que quien siembra muros no recoge nada,
Que casi todos somos albañiles de muros,
Que sería mejor construir puentes,
Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve,
Que volver no implica retroceder,
Que retroceder también puede ser avanzar,
Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol,
¿Cómo hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida?


Este maravilloso poema de mi admirado Mario Benedetti creo que contiene verdades universales, puedes estar de acuerdo o no, aplicarlas a tu vida o no, pero a mí al menos me hacen reflexionar, y quizá mejor persona. Sólo añadiría que además de con el cuerpo y la mente, también se siente con el alma.

El otro día, mirando al horizonte...

12.1.09

Pasiones y Virtudes

Estoy empezando a descubrir al cantautor Ismael Serrano, poeta de la música y cuentacuentos, siempre buscando nuevas miradas, siempre confiando en el amor, para seguir creyendo en nosotros mismos. Siempre he creído que la música nos mantiene despiertos, atentos a la realidad que nos rodea, nos reconforta, nos puede cambiar el estado de ánimo y hasta la vida. Nos hace conocedores de unas pocas certezas, la de sabernos acompañados en nuestras búsquedas, preguntas, dudas, amores y desarmores. Y los cuentos, desde luego, también contribuyen a ello, como éste que relata Ismael Serrano, Pasiones y Virtudes...



"Antes de que este planeta estuviese habitado por hombres y mujeres vivieron en él durante cientos y cientos de años Pasiones y Virtudes, que se aburrían de lo lindo con el transcurrir de los siglos. Así que cada día trataban de inventar un juego nuevo con el que se hiciese más llevadera la larga, larga, larga existencia.

Solía ser la Imaginación la que proponía los juegos, y un día propuso jugar al escondite. A todas les pareció bien, estaban entusiasmadas con la idea. Pero claro, el problema era quién contaría. La primera en levantar la mano fue la Locura:
- Yo cuento.
- Bueno esta bien, pues a contar. Vuelve la cara contra ese árbol y comienza la cuenta hasta cien mientras el resto nos escondemos.


La Locura se dio la vuelta y empezó una cuenta imposible.
- 1, 7, 2, 55, 88, 13,...
Y una a una se fueron escondiendo todas las Pasiones y Virtudes. Cada cual iba buscando el lugar más apropiado, aquel en el que pensaba que la Locura no la encontraría. Y al rato ya estaban escondidas todas excepto una, que tardaba en encontrar el lugar apropiado. Esa era el Amor. Y es que tú y yo sabemos que el amor suele ser bastante indeciso, y vaga de una lado a otro sin saber bien dónde meterse.

La Locura seguía con su cuenta.
- 55, 6, 99, 100. ¡Voy!
Y se dio la vuelta. El Amor, apurado, se metió de un salto en el primer lugar que encontró: un matorral de zarzas. Y quedó agazapado con la esperanza de que no lo encontraran.

A quien primero se encontró la Locura fue a la Pereza, que había quedado tumbada. ¡Por la pereza! A la Imaginación la localizó entre las nubes. A la M
entira la vio allí, pero como era mentira estaba allí. Y así, una a una, fueron apareciendo todas. Al rato faltaba solamente una por encontrar. Aquella era el Amor. Y es que tú y yo sabemos que encontrar al amor es bastante difícil.

El juego ya empezaba a hacerse pesado, de modo que la locura empezó a impacientarse:
- ¡Amor sal ya, que se hace tarde!
Pero, como ya hemos dicho antes, el amor es muy indeciso. Y uno no sólo tarda en encontrarlo, sino que a veces cuesta demasiado sacarlo a la luz. Así que el Amor, asustado, no salía.

La Envidia que suele preocuparse bastante más de los problemas de los demás que de sí misma, se acercó al oído de la Locura y le dijo:
- El Amor esta oculto entre esas zarzas.
Muy enfadada, la Locura se dirigió hacia las zarzas y empezó a gritar:
- Amor sal ya, se nos hace tarde y estoy empezando a cansarme.
Trató de meter la mano entre las zarzas para sacar al Amor por las solapas, con la mala fortuna de que se pinchó con una espina. Y es que tú y yo sabemos que, en ocasiones, hacer salir al amor es doloroso. Así que agarró una vara que había junto a las zarzas, la introdujo en el matorral y empezó a agitarla entre las ramas.

De repente sonó un grito. De entre las ramas de las zarzas salió el Amor con las cuencas de los ojos ensangrentadas. La Locura, al agitar la vara entre las zarzas, le había sacado los ojos al Amor dejándolo ciego para siempre.

Todas callaron, mirando al amor con las cuencas vacías, sin saber qué decir. Y quizás aquella fue la única ocasión en la que la Locura habló con un poco de cordura.
- No os preocupéis, desde ahora yo seré sus ojos.

Y es por eso que, desde entonces, queridos amigos, el AMOR es ciego y la LOCURA son sus ojos..."


Love and the Maiden, 1877 (John Roddam Spencer-Stanhope)

Gracias por dedicarme el cuento, y por creer también que al amor lo pintan ciego y con alas. Ciego para no ver los obstáculos y con alas para salvarlos.

Feliz año a todos!