12.6.08

Los mejores


Si de algo me siento afortunada por dedicarme al fotoperiodismo es haber encontrado compañeros de curro que se han convertido en amigos, en verdaderos amigos. Y estos dos que veis lo son en puestos de honor.

Todos los fotógrafos de Vigo pasamos por el inefable Atlántico Diario, allí nos curtimos un tiempo que siempre se hace demasiado largo, y en cuánto pudimos soltamos amarras y nos largamos, dejando allí gente maravillosa con la que no hemos perdido contacto. Tuve la suerte de coincidir con Marcos y Laura, que junto con Pelu "el desertor" y yo misma formamos el grupo de Los cuatro mosqueteros, bajo la batuta de Landis, sin olvidar a Vic, Rafa y Rosa, y Rachel escaneando y editando. La penas las aliviábamos con risas, y más risas, jo, qué tiempos, increíble que los eche de menos, gracias a vosotros, puñeteros!!

Lo mejor de todo es que las risas continúan, en previs de fotos y fuera de ellas. Cada uno ya en otro periódico, y teniendo la certeza de que ese espíritu compañeril y de amistad es inquebrantable.

Mal que os pese lo tengo que decir: los dos tienen una estupenda galería de fotos en Flickr, pero no les da la gana de darlas a conocer. Seguiré insistiendo, y en cuanto me dejen los enlazo en esta entrada, porque en el blog ya lo están, de incógnito claro.

Por cierto, Laurita, hago público que si no haces la ruta con nosotros hasta Senegal yo no voy. Lo siento Marcos, c'est la vie!

6.6.08

Historias perrunas

Esta que veis es la perrera de Vigo en La Madroa, así se encuentra de masificada, los perros siguen llegando y las salidas siempre son pocas. Este sábado me acerqué de nuevo, hice las fotos que pude (porque ciertamente es difícil con tanto perro) y recogí algunas de sus tristes historias para Vigo Mascostas, como algunos ya sabéis el blog que junto con mis queridas amigas Astra y María creamos y mantenemos con la pretensión de conseguir las máximas adopciones posibles y promover la esterilización.

Salí de allí con el corazón encogido y hecha polvo, como siempre. Estos cinco cachorritos fueron abandonados a su suerte y llegaron al Refugio muy débiles y con múltiples problemas, especialmente respiratorios y digestivos. Fueron separados de su madre nada más nacer, de ahí su pésimo estado, algunos ni apenas se podían mover ni comer.


El veterinario hizo lo que buenamente pudo, pero esta semana fueron muriendo hasta que sólo quedó uno de ellos, que creemos que se salvará.


No lo entiendo, de verdad que no lo entiendo, ¿cómo se puede ser tan desalmado y abandonar a unos cachorros indefensos?



Este cruce de dálmata es un cachorro de apenas unos meses que reclama constantemente caricias y mimos de las cuidadoras. Llegó a la perrera porque su dueño decidió que ya no lo quería y le era un estorbo. Apenas ha podido disfrutar de una familia.


Y esta princesita se llama Bequi, tiene un año y medio, y se ha encariñado con Jorge, el veterinario. Fue adoptada pero a los pocos días la trajeron de vuelta porque al parecer no gustaban sus dulces ladridos.



El perrito encadenado y de ojos asustados lo acababa de traer el lacero, y había sido encontrado abandonado por una carretera en medio de la nada.


Estas desoladoras historias son reales como la vida misma y sólo un mínimo ejemplo de tantas y tantas. Por favor, ruego que todos intentemos hacer algo para paliar este sufrimiento innecesario.

2.6.08

Mamá Lola, mi abuela

Mamá Lola con mi prima Paula y mi hermana Merce
Una experta pelando patatas

Así se llamaba mi abuela materna, Mamá Lola. Esta mañana se nos ha ido, en silencio, como un pajarito, a ese lugar que me cuesta un mundo creer. Ojalá exista y la pueda volver a besar y abrazar cuando me toque a mí la hora. Me doy cuenta de que la muerte sólo puede ser encarada cuando un ser querido muere, y cada instante de la vida es un paso hacia ese inexorable final. Quizá no quiera ser consciente de esa tragedia, porque eso supondría asumir mi propia soledad.

Mamá Lola cumpliría en septiembre 96 años. Fue fuerte como un roble toda su vida, sacando adelante a ocho hijos, haciéndose cargo de la casa y del negocio familiar al mismo tiempo. Una todoterreno, el mejor ejemplo de abnegación, dedicación, vitalidad, simpatía, generosidad y sencillez que he conocido nunca. Se va una gran mujer, de las que no hay o quedan muy pocas, mi madre entre ellas, y se lleva consigo parte de mi infancia y juventud, parte de mi vida en suma.

Recuerdo las largas vacaciones, tanto en verano como en invierno, en la casona vieja y enorme de Cruces. Era la que unía a la familia, más de 20 nietos y casi 20 bisnietos. Bien podíamos dormir allí 20 personas, y por el día comíamos a menudo 20 más. Qué días tan felices, cuántas risas, cuántas fiestas y juegos... Sin horarios ni obligaciones ni preocupaciones.

Ojalá conservemos siempre esa casa y sigamos yendo en su honor, manteniendo siempre vivo su recuerdo. Qué delicia escucharle sus historias de juventud, cómo se enamoró de Papá José, cuántas batallas tuvo que bregar... Quién va a supervisar ahora la elaboración de filloas y caldos... Una de sus frases preferidas: "Traballa! Que tes bo lombo" ("Trabaja! Que tienes buena espalda"), nos la repetía sin éxito ninguno.

Infinitas gracias Lolita, por todo lo que me has aportado, a mí y a todos los que te rodeamos y nos viste crecer. Y otras tantas gracias a Milú, Lidia, Elvira, y sus hijos por cuidarla tan maravillosamente bien en sus últimos años.

¿Quién me va a llamar ahora Martavela si Elías también se fue? ¿Quién me va a calentar ahora las manos con las suyas? TE QUIERO...

"Como te ves me vi, y como me ves te verás", gracias Lidia por recordarlo.