12.10.07

¿Harías esta fotografía?


En marzo de 1993, el fotógrafo sudafricano Kevin Carter nada más llegar a Darfur, al sur de Sudán, se encontró en el poblado de Ayod la imagen que le acompañaría el resto de su vida.

Una niña desnutrida y moribunda de unos 4 o 5 años, que se arrastraba a un centro de refugiados a apenas 100 metros, se detuvo, exhausta, a descansar y se postró en el suelo con la nariz hundida en el polvo. En estos momentos apareció al acecho un buitre tres veces más grande que ella . Carter disparó varias veces y estuvo esperando durante 20 minutos a que el carroñero se acercara más a la niña y desplegara sus alas, aumentando así el dramatismo de la imagen. El abrazo macabro de la muerte. Pero no ocurrió nada. Pasado ese tiempo, lo ahuyentó y se fue, se sentó debajo de un árbol y se echó a llorar. Cuando regresó al lugar ya no había nadie.

La foto se publicó por primera vez en la portada de The New York Times el 26 del mismo mes, y posteriormente en la revista Time, levantando una oleada de preocupación por la suerte de la famélica niña y qué había hecho el fotógrafo para ayudarla, convirtiéndose así en su peor pesadilla.

A los periodistas se les había dicho expresamente que evitaran todo contacto con los refugiados, por el riesgo de enfermedades. Carter tuvo que reconocer que no había hecho nada: “Supongo que alcanzó el centro de distribución de alimentos de alguna forma”, fue todo lo que acertó a contestar, y que “cuando mi compañero Joao Silva y yo habíamos estado en Somalia en 1992, en medio de la hambruna, ninguno de los dos recogió a un solo chico enfermo o agonizante, aunque vimos a cientos. Los mirábamos morir y sacábamos fotos. Yo me sentí impotente cuando fotografié a un hombre cuyo último hijo se le estaba muriendo en sus brazos. Eran buenas fotos. La tragedia y la violencia son imágenes poderosas, por eso las pagan así. Algo de la emoción, de la empatía y la vulnerabilidad que nos hacen humanos se pierde cada vez que apretamos el disparador”.

Rápidamente la imagen se hizo mundialmente conocida, se convirtió en símbolo de la hambruna africana y acabó ganando un premio Pulitzer en 1994. Al recibirlo, Carter declaró que es la foto más importante de mi carrera pero no estoy orgulloso de ella, no quiero ni verla, la odio. Todavía estoy arrepentido de no haber ayudado a la niña”.

Pero el trasfondo real es más complejo.

La sensación de desesperanza y de impotencia que nos transmite es tan grande que no deja indiferente a nadie, aún cuando a estas alturas ya estamos más que vacunados contra imágenes impactantes.

Es también una de las fotos más debatidas, sobre todo cuando se habla de la ética o la implicación del fotoperiodista en las acciones que cubre. ¿Se aprovecha del horror, o lo evita? ¿Ahuyenta al buitre y auxilia, o toma la foto? ¿Es incompatible lo uno con lo otro? ¿Quién es el buitre realmente? ¿Será nuestra insensible sociedad que permite que suceda semejante aberración? Es muy difícil encontrar los límites entre lo profesional y lo humano. Una foto es capaz de decirlo todo. La niña, ella sola, no conmovería tan contundentemente. Necesita al ave de rapiña a su lado para que la foto sea impactante.

Respondiendo a la pregunta capciosa del título, yo sí haría la foto, espantaría al puñetero buitre y auxiliaría a la niña después. Sería una forma de mostrarle al mundo a qué niveles de miseria llega la vida de algunos seres humanos.

Al fin y al cabo, el fotógrafo no es responsable del horror. No lo produce. Y no puede dejar de hacer su trabajo, que es registrarlo. Creo que si una imagen sirve para despertar conciencias, se le da un nuevo significado a un oficio tan presuntamente fútil como podría ser el de un fotógrafo, un testigo que ya no sería mudo de la realidad.

La polémica continuó por otros derroteros cuando el fotógrafo español Luis Davilla visitó la aldea de Ayod unos meses después que Carter, y realizó una fotografía muy similar, pero la realidad parecía otra, pues según comentó “se encontraba allí un estercolero donde tiraban los desperdicios e iba la gente a defecar. Y como estos niños están tan débiles y desnutridos se les va la cabeza dando la sensación de que están muertos. Como parte de la fauna hay buitres que van a por estos restos", y que con un teleobjetivo se aplasta la perspectiva y se acercan los planos. Es cierto que una foto puede no reflejar las cosas tal como son. Y que es completamente subjetiva, mientras sea el ojo humano el que discierne. Y que también nos puede llevar a engaño el hecho de que capte sólo porciones de realidad. Pero lo anterior no debería desacreditar ni cuestionar la autenticidad y crudeza de la primera imagen.


Kevin Carter había empezado a documentar las brutalidades del régimen criminal del Apartheid en 1984 cuando estallaron las revueltas raciales en Sudáfrica. Pronto, él y sus colegas del Bang Bang Club (Ken Oosterbroek, Greg Marinovich y Joao Silva, todos blancos) se hicieron un hueco en la historia del fotoperiodismo por su descarnada cobertura, con gran riesgo de sus vidas, de la violencia de los disturbios urbanos e injusticias. Decían que para poder hacer ese trabajo era necesario blindarse emocionalmente. La cámara funciona como una barrera que lo protege a uno del miedo y del horror, e incluso de la compasión. Pero esta es otra historia que me gustaría contar en otro momento.

Carter era adicto a las drogas, en concreto a la “pipa blanca”, una mortal mezcla del barbitúrico mandrax y marihuana que se fuma en el pico de una botella rota. Además era depresivo, con un primer intento de suicidio en su juventud.

Su estado se agravó cuando 6 días después de anunciarle en abril de 1994 que había ganado el Pulitzer, su mejor amigo Ken Oosterbroek muere en un tiroteo en Thokoza. En mayo del mismo año recibe el premio, y Mandela consigue la presidencia tras las primeras elecciones democráticas. Sudáfrica alcanzaba por fin la paz. Pero Carter estaba destruido, al quitarse la coraza su vida dejó de tener sentido, y se hundió en una profunda depresión. Quizá en parte porque el peligro de la guerra había sido su droga más potente, la que le había creado mayor adicción.

Dos meses después se quitó la vida a la orilla de un río donde jugaba de pequeño, dentro de su furgoneta y escuchando música mientras inhalaba monóxido de carbono por un tubo de goma. Su nota suicida, de más de ocho páginas, decía: “Estoy deprimido, sin teléfono, sin dinero... atrapado por imágenes de asesinatos y cadáveres, furia y dolor, niños heridos o muriéndose de hambre, hombres que apretan el gatillo con alegría, policías y ejecutores... Voy a reunirme con Ken, si es que tengo suerte”. Tenía 33 años.

Su compañero Marinovich intentó arrojar algo de luz: “El sentimiento del culpa quizá tenía que ver con nuestra incapacidad de ayudar. Manejar la culpa es fácil. Superar la incapacidad de ayudar es mucho más difícil, casi imposible”.

Su cámara captaba una realidad, la realidad que mata.


Y no quisiera acabar sin recordar la canción Kevin Carter de la banda galesa Manic Street Preachers, la última escrita por la aguda y certera pluma del desaparecido Richey James Edwards en 1995 y editada post mortem al año siguiente en el soberbio álbum Everything Must Go. Igual que Carter, intentó mostrar la cruda realidad, y no pudo soportar toda la mierda que existía en el mundo:

"El ojo... no puede elegir, sólo ve"

"Hola revista Time, hola premio Pulitzer
Cicatrices tribales en Tecnicolor
Bang Bang Club, hora del AK 47
...

El buitre acechaba sin cesar la mentira de la pipa blanca
Gastando tu vida en blanco y negro
...
El elefante en el que él apoya su cabeza para dormirse es tan aterrador

...
Clic, clic, clic, clic, clic
Ahógate en el clic

Kevin Carter... "

Y como un pequeño homenaje al fotoperiodista y a todos los que sufren y padecen hambruna, aquí va este vídeo.
P.D.: Al final del mismo erróneamente aparece que la foto se tomó en 1964, cuando en realidad fue en 1993.

video

“La fotografía podría ser esa tenue luz que humildemente nos ayudara a cambiar las cosas” (Eugene Smith)

15 comentarios:

lombardo dijo...

¿Quién puede decir que ayudaría a la niña? ¿Cuánta gente ayuda a sus semejantes teniendo la oportunidad en cualquier lugar del planeta? Cada vez es más habitual ver a la gente de los países civilizados ver hacia otro lado.
Si te dicen que no te mezcles con los lugareños por riesgo de contagio el 90% de la gente seguro que no lo haría.
¿Es eso una impedimenta para poder captar una imagen que sirva como denuncia de una situación? En mi opinión no si no hay trampa ni cartón.

Mis críticas van para la cada vez más extendida práctica de generar artificialmente una imagen y después venderla como si fuese una obra de arte cuando lo que se está haciendo es engañar al receptor de la misma.

Marta dijo...

Si esa práctica es cada vez más extendida, será quizá porque con el ritmo vertiginoso en el que vivimos actualmente se demanda una mayor producción fotográfica.

Pero yo seguiré creyendo en la honestidad y profesionalidad de los fotógrafos comprometidos y vocacionales.

Por cierto, a quien le interese, hay un excelente documental ("La muerte de Kevin Carter"), nominado a los Oscars del año pasado como "Mejor corto documental".

Ridiculus Mus dijo...

Recuerdo que en su momento (y también posteriormente) se habló de que esta imagen había sido adulterada o creada de forma artificial. No conocía la historia posterior del suicidio de Kevin Carter. Desde luego, no se puede decir mejor que los Manic: murió ahogado en su propio clic. Es el verdadero drama de esta historia, creo yo. Que los medios de comunicación propicien estas cosas. Puedes comparar la foto de Kevin Carter con aquella de Spencer Platt que ganó el World Press Photo de 2006: la de las chicas fashion en un descapotable conduciendo por un Beirut en ruinas. Luego resulta que era un pavo que había llevado a sus cuatro hermanas a ver la devastación que las bombas israelíes habían producido en su barrio al día siguiente de producirse un ataque. Pero la foto dice otra cosa ¿no? Por otra parte, todo esto conviene verlo desde el punto de vista de los malos. No recuerdo si era Zenón el estoico, Sócrates u otro de los griegos (que seguro que era otro) el que decía que el buitre es el más noble de los animales, ya que no se alimenta de ningún otro ser vivo. Visto así, querida...

Marta dijo...

Ridiculus mus:

Creo que la foto del World Press Photo refleja la contradicción existente en todo el planeta, que es precisamente lo que la hace intersante y lo que a no pocos les llevó a insinuar que se trataba de una escenificación. Los sofisticados jóvenes libaneses son en realidad víctimas de la guerra.

Hay otra foto tremenda de los bombardeos de Beirut en la que un padre lleva en brazos a su hijo muerto entre las ruinas. No quiero ser mal pensada, pero creo que esta foto jamás ganaría un premio, porque es políticamente incorrecta para la buena imagen que siempre se quiere dar en Occidente de Israel.

Y con respecto a lo último, entre el carroñero humano y el buitre hay un profundo abismo. El ave es un auténtico reciclador natural que hace una labor ecológica al dar nueva vida a lo muerto y prevenirnos de plagas y demás agentes nocivos. Lo que pasa es que hay tantos gérmenes poderosos, que de estos no nos salva nadie.

Besos...

Ridiculus Mus dijo...

En la foto ganadora del World Press Photo estoy de acuerdo contigo, fue mi forma de expresarme lo que no lo dejó claro. También yo creo que esos jóvenes son víctimas. Pero la foto no lo dice.

Rose dijo...

Yo entiendo a kevin carter, que no pudo soportar convertirse en un gran fotógrafo con la desgracia de esa niña. Pero se le olvidó ver cómo con ella, que dió la vuelta al mundo, marcó a todos los que la vimos y a todos los que la siguen viendo. No se pudo mirar para otro lado y decir que nadie se moría de hambre y creo que lo que Carter consiguió como consecuencia hizo que el mundo sea un poquito mejor. Ojalá yo consiguiese alguna vez llegar tanto a la conciencia de la gente como él lo hizo. Creo que eso es lo que hace que los fotógrafos ayudemos y no sólo veamos.

Marta dijo...

Rose: Yo creo que ya pones tu granito de arena cada vez que disparas la cámara. Todo suma. Lo que hiciste anteriormente, y que a lo mejor piensas que no sirvió de mucho, repercute en tu trabajo actual y futuro, visiblemente o interiormente.

Israel Yojimbo Nava dijo...

Todo depende de para qué sirva la fotografía. Si es para concienciar, para ganarte el sueldo o querer compaginar ambas cosas.

Y la tercera opción es muy dificil de conjugar.

Interesante debate.

Marta dijo...

Hola Israel! La tercera opción es la IDEAL, y la más difícil por tanto. Pero yo creo que las dos primeras son compatibles y necesarias. Porque el que se dedica a esto con mucho esfuerzo también tiene que vivir, aunque muchas veces se malviva, y en otras tu trabajo no llegue a la gente por diferentes motivos como hubieses deseado.

No sé quien dijo que el idealismo aumenta en proporción directa de la distancia que nos separa del problema.

Un abrazo

Miguel muñiz dijo...

hola marta, me gusta tu blog,enhorabuena,con respecto a la foto del buitre solo tengo dos opiniones claras ya que es un tema bastante complicado, la primera es que desde la distancia y el sofa de casa es muy facil juzgar,hay que estar en la situacion para tener una vision clara,pero tb creo que asi como se comenta que la camara y esta profesión nos aisla de la realidad ,creo que corremos el riesgo de perdernos como personas a cambio de convertirnos en profesionales reconocidos,es cuestion de prioridades...vivir por la opinión que tu mismo tienes de ti o vivir de la opinión que los demas tienen de ti..gracias por este espacio donde hablar de fotografìa.te dejo mi direccion de fotolog."fotolog.com/miguelmuniz

Marta dijo...

Hola Miguel! Gracias, muchas gracias. Comentarios como el tuyo animan de verdad.

Interesante reflexión. Al final, de lo que se trata es de elegir. La vida es un camino de elecciones. ¡Vaya, se me ha pegado la precampaña!

Tu blog y fotolog ya los tengo en mis favoritos. Por tus fotos creo que amas a los perros. Ya me caes bien. Siento mucho lo de Lía. A mí me pasó alguna vez, y es muy doloroso.

Impresionante la foto de Chus Lago. ¿Podremos ver más de esa sesión? Es la mejor de nuestros concejales, y no sólo porque sea una gran deportista y que también adore a los Chuchos.

Yo ya te conocía de ver alguna foto tuya en Fotógrafos ABC y en algún que otro sitio. Espero que sigamos en contacto.

Un beso

Eduardo Manzana dijo...

Siempre es relativamente sencillo opinar desde nuestro mundo de bienestar...yo no he estado en ninguna guerra ni en ninguna situación tan al limite, pero si que he hablado con compañeros que están o han estado en algo parecido ,y con respecto al debate de ayudar o no , todos me dicen lo mismo...a los 50 m de esa niña hay otra y los 50m mas, otra....Y así perderías tu vida y la de algún compañero intentando ayudarlos a todos. Con esto no quiero decir que haya que ser un tipejo sin escrúpulos y sin sensibilidad pero tenemos que entender que en esos lugares solo somos intrusos que intentan enseñar al resto de este putrefacto mundo la especie despreciable a la cual pertenecemos.
Lo que a mi, particularmente, me parece mas triste es que hayan concursos para premiar la foto que mas horror produzca.....saludos y paz para todos.

Marta G.Brea dijo...

Eduardo, estoy contigo y subscribo todo lo que dices.

Salud y paz también para ti.

Sarah dijo...

Hay tanto sufrimiento en el mundo y la gente esta volviendose cada vez mas apatica. Por eso, por muy triste que sea, es imprescindible que haya fotos como esta, lo cual, por ser tan polemico es un exito por causar tanta controversia. Yo diria que la meta final de una foto no es solo mostrar lo que esta pasando sino hacer que lo sienta, aunque sea incomodo.Los privilegiados de este mundo no responden a lo que encuentran todos los dias en los periodicos y en las noticias - pero hay poca gente que sea capaz de mantener la indiferencia cuando se encuentra afrontanda a fotos como estas. Es muy facil echar la culpa al fotografo pero al menos el estaba ahi-no estaba engordandose en un sillon,mirando la tele y quejandose de los problemas del mundo - estaba donde estan los problemas- El acto de estar ahi muestra que si, tiene una consciencia. Por lo de dejar a la nina es demasiado facil decir - 'si yo hubiera estado ahi no la habria dejado', pero mientras estamos aqui en nuestros sillones no tenemos el derecho de criticar a nadie.

Marta G.Brea dijo...

Sarah, dices algo que siempre he defendido con respecto al objetivo final de una fotografía: mostrar y sentir... Mi amigo Manu dice que "la fotografía no solo debería consistir en una composición adecuada y la captación de un instante determinado, sino que además debería contar con la posibilidad de trasmitir una emoción y perpetuarla". Esto es lo que yo procuro hacer siempre, aunque rara vez lo consiga...

BSOS