26.9.07

...y los besos, besos son







Siempre me he preguntado el motivo de que solo unas pocas de las millones de imágenes que nos rodean se conviertan en inmortales. Supongo que son un conjunto de factores que lo propician. Estas dos que presento lo son con derecho propio. Tienen en común el instante de un beso pasional en plena calle. Pero algo las diferencia...

La primera, El beso, es uno de los iconos del romanticismo desde siempre. Pertenece a la célebre serie Besos de 1950, un reportaje fotográfico de Robert Doisneau sobre los amantes de París para la revista Life. La pareja era unos estudiantes de arte dramático, Françoise Bornet y su novio Jacques Carteaud, que paseaban por la plaza del Ayuntamiento sin ocultar su amor e indiferentes al bullicio que les rodeaba. Doisneau, que los había observado, les propuso mostrarlo ante la cámara. A pesar de ser una foto preparada, muestra una complicidad deliciosa. El secreto de la realidad de aquel beso, que todo el mundo creía que había sido capturado al azar a unos paseantes anónimos, lo reveló su autor en 1992 cuando comenzaron a surgir candidatos reclamando el cobro de derechos de autor.

La segunda, Día V, la captó Alfred Eisenstaedt el 14 de agosto de 1945 en la neoyorquina Times Square, durante el desfile de la Marina estadounidense al final de la II Guerra Mundial. Los fotografiados son un soldado y una enfermera fundidos en un beso espontáneo y arrebatador, sin relación alguna entre ellos, realmente unos desconocidos. La imagen representa maravillosamente la exaltación y alegría de regresar a casa tras la victoria.

El beso no tiene menos valor por no captar un instante casual. La imagen sigue intacta, ajena a toda la especulación tejida a su alrededor. Y ese es el milagro, el mismo que esperaba Doisneau pacientemente en una esquina. El beso es verdadero, y refleja un momento muy especial en las vidas de sus protagonistas. Actuaban sí, pero lo sentían. Y nos hacen creer aún hoy que nos encontramos en un teatro en el que se paga asiento con el tiempo perdido y en continua espera.

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